domingo, 21 de agosto de 2016

Uno Solo No Basta

(Opinión)

 He participado activamente en las luchas cívicas que la sociedad venezolana ha protagonizado en las últimas dos décadas, tengo 29 años y la mitad de estos los he dedicado año a año participando en jornadas que han quedado en la memoria histórica del país. Desde las grandes marchas del 2002, hasta las intensas protestas de 2014. Huelgas, marchas, pintas, giras, elecciones y campamentos. 

En los ultimo 10 años asumí la vanguardia de las acciones que los jóvenes hemos desarrollado para debilitar al régimen comunista y delincuente que rige a Venezuela. En ocasiones esa acción me ha honrado con reconocimientos y oportunidad de representar y ser la voz de mis connacionales. En virtud de esa experiencia, humildemente les pido, permítanme su atención en los siguientes párrafos.

Para muchos tener tantos años de experiencia al frente de una causa debe ser motivo de orgullo, pero para nosotros debe ser motivo de alarma. Y es que aparte de reconocer la insistencia y el valor agregado de resistir a tanto oprobio, humillación y reprensión, debemos evaluar que nos ha impedido derribar las bases que sostienen a este régimen y alcanzar la conquista del poder político. 

Y yo que no hablo en base a suposiciones, si no que que analizó lo vivido, puedo decir que en gran parte se debe a la falta de entendimiento y acuerdo entre aquellos que lideran grupos políticos, gremios y civiles organizados, así como también entre individualidades con influencia. Creyéndonos cada uno dueños de la razón, nos encerramos en nuestra verdad, condenamos la crítica y anteponemos al interés nacional muchas veces la pasión de nuestras ideas y otras tantas nuestros cálculos políticos. 

Durante la huelga de hambre de 2009, en plenas conversaciones con la OEA y el régimen de Chávez, algunos representantes políticos influyeron para levantar la huelga y arruinaron así la posibilidad de liberación de los policías metropolitanos que aún hoy se encuentran tras las rejas. Para que prevaleciera la unidad me conserve los detalles y adelante acciones independientes durante varios años más para conquistar los objetivos planteados. Durante las protestas de 2014, el sacrificio, la tortura, la prisión y ls muerte de varios compañeros, quedó en esfuerzo vano, porque en primer lugar no todo el liderazgo opositor estuvo de acuerdo con las protestas y aquellos que nos animamos a salir, no supimos ponernos de acuerdo para definir un objetivo unitario, la lucha se dispersó y de aquellas jornadas, queda el nombre de nuestros héroes caídos y la de varios líderes importantes entre la listas de presos políticos y exiliados.

Este año, el liderazgo de los partidos se tardó en elegir la herramienta a usar para concretar el cambio político, porque cada líder proponía una y los otros veían el nombre del proponente y no la herramienta como tal. Esas actitudes me han llevado a manifestar posiciones de disconformidad con el papel que ha desempañado la MUD, incluso a cometer indisciplinas que también son merecedoras de la crítica, porque aunque a veces tengamos razón, debe privar primero el interés general de la nación, porque estamos en circunstancias extraordinarias.

Dicho esto y asumiendo que el reto que tenemos por delante, es mi deber y responsabilidad alertar que el diseño de comandos de campañas excluyente debilita el espíritu unitario que en este momento debe reinar. No cabe en estos momentos cogollos dentro de cogollos. La Unidad debe ser el reflejo de las propuestas, ideas, voces y decisiones de todos sus integrantes. Discriminar o menospreciar a alguna organización, sin duda generará disconformidad y a su ves desmovilizara.

También debemos ser responsables y priorizar nuestra estrategia enfocándonos en el cambio de régimen, de este autoritario, dictatorial y delincuente, por uno democrático. Y eso lo concretaremos derribando el muro que representa Nicolás y su pandilla de cómplices que han arruinado a Venezuela. Por tanto aquellos que tenemos aspiraciones políticas personales debemos ponerlas al lado por un momento para remar juntos por la conquista del referéndum revocatorio. Entiendo que los doctores quieran tener instrumentos y hospitales adecuados para ejercer sus conocimientos de forma plena, también entiendo que los estudiantes de arquitectura quieran idear los mejores edificios, así como los políticos desean escalar y ocupar las primeras posiciones de la administración pública, sin embargo, con el muro intacto, nada de esto será posible o útil, todo quedara en sueño. Es necesario derribar el muro primero.

Y más allá de compartir esta reflexión y pedirte que la compartas con aquellos que lideran y tienen influencias en las organizaciones políticas del país. Te pido también que no esperes, que líderes el piso de tu edificio, tú condominio, tú calle o tu sitio de trabajo. Que te organices para asistir a Caracas este primero de septiembre, que desempolves la bandera de Venezuela y que sientas orgullo de ondearla ese día.

No basta con nuestra sola participación, no basta con nuestro ánimo, tenemos que sumar a otros y con ellos activar en disciplina no violenta. Toma tu agenda telefónica, organiza desde tu ciudad caravanas sigilosas que salgan con uno o dos días de antelación. Conforma un equipo que se encargue de los detalles logísticos, hidratación y alimentos, otro de comunicación que documente con imagen y vídeo todo lo que transcurra desde tu ciudad a Caracas, prepara carteles en español y también en inglés, recuerda que nos interesa que el mundo sepa lo que aquí pasa. Si vives en Caracas contacta a tus conocidos que vienen de otras ciudades y ofréceles alojamiento, pide a los padres de las iglesias que faciliten la iglesia para que los que van desde la provincia puedan pernoctar.

El 1ero de septiembre será una fecha histórica, que sea exitosa depende de cada uno de nosotros, uno solo no basta. 

Julio César Rivas

@JULIOCESARRIVAS



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domingo, 14 de agosto de 2016

Con los pies en la tierra

 
Desde el aire, uno alcanza a ver en poco tiempo los cambios geográficos que bendicen a nuestro país, no sólo con la belleza que predomina en nuestro territorio, si no también con aquellas muestras que brotan de la tierra y se hacen visible desde el cielo, que indican las riquezas que están en nuestro subsuelo. 

Uno despega desde Valencia y bordea la cordillera de la costa, allí se ven los valles fértiles, los grandes lagos y embalses y esa cordillera que sirve de barrera natural. Cuando cruzas las montañas y te encuentras con el mar, ves en las refinerías y sus luces, los grandes buques petroleros fondeados o partiendo hacia otras tierras.

Si de anzoategui te adentras hacia el sur, ya con la noche y el cielo oscuro, transcurren unos minutos observando el firmamento y casi de inmediato surge un horizonte naranja, color fuego. No es el amanecer, tampoco se trata de un incendio. Son las torres que queman el gas que fluye de cada campo petrolero. Cuando llegas a Bolivar, te dan la bienvenida las luces de empresas mineras que se erigen en Ciudad Guayana, hierro, oro, bauxita, aluminio. Todo ello está allí, aquí en nuestro país. 

Pero cuando aterrizas, lo que desde arriba veías, se diluye en la miseria que tenemos por realidad. Calles oscuras, gente ausente, basura, miedo y desesperanza. La señal de radio es aprovechada y surgen las voces que denuncian la emergencia que vivimos.

Me basto rodar de Puerto Ordaz a Maturin, para escuchar un trabajo periodístico especial sobre la crisis del sector salud. Hospitales degradados a recintos con un techo, que no cuentan con herramientas, insumos o medicamentos, para atender en un país con cientos de heridos producto de la violencia e inseguridad desbordada y miles de niños y ancianos que se encuentran desnutridos producto de la dieta de Maduro. Solo quedan en estos hospitales, los mejores doctores del mundo, los héroes que intentan salvar vidas solo con su voluntad. 

Y allí, rodando, mientras escuchaba las denuncias que en el hospital de niños en Caracas tienen meses sin servicio de cocina, y que los que están allí hospitalizados dependen de la pieza de pollo que a veces llega del hospital universitario. Recibía el mensaje que mis hijos tenían bronquitis y que necesitaban antibiótico y medicamentos, que como todo en este país escaseaban.

Me tocaba entonces recurrir a las redes, buscando almas piadosas que me ayudaran a encontrar un medicamento para la salud de mis niños. Apostando a la caridad, sin otra opción más que guardar esperanza. Entre amigos, contactos de Facebook y Twitter logramos atender nuestra urgencia.

Pero no todos corren con tanta suerte y su ruta, su tránsito, no es un vuelo en las alturas, si no en el submundo decadente en el cuál se encuentra sumergida nuestra sociedad. 

Y son esas imágenes de ancianos y estudiantes trasladándose en "perreras" (Transporte Público en el Estado Bolívar), abuelas aplastadas por turbas desesperadas por un kilo de azúcar, niños con su carne pegada al hueso, indigentes picando perros callejeros para comer, tiroteos en zonas residenciales en intentos de secuestró, robos tipo comando en clínicas y hospitales; las que nos llevan a que planteemos con mucha responsabilidad una nueva ruta a transitar. 

Por aire o tierra, en burro, bicicleta o autobús, este 1ero de septiembre tenemos el deber de marchar todos a Caracas para que la belleza que se ve desde arriba, la podamos vivir con los pies en la tierra. 

Julio César Rivas 

@JULIOCESARRIVAS

domingo, 7 de agosto de 2016

Estado de Sitio

(Opinión)

 Valencia, la ciudad donde vivo, ha sido durante el último mes el objetivo de criminales que bajo la modalidad del secuestro,han irrumpido en nuestras urbanizaciones, adueñándose de nuestras calles y haciéndonos vivir en miedo permanente. 

18 secuestros en una semana, enfrentamientos con saldos fatales en intentos de este flagelo, han obligado a los vecinos a resguardarse en sus hogares desde que cae la noche. Sin embargo, la claridad no es limitante, por tanto no importa sin son las 9:00Am o las 2:00pm, los malandros asechan a toda hora y nuestra zozobra vive en forma continua.

Aunque Oscar es un nombre ficticio, no lo es su historia. El transitaba en la avenida principal del Trigal, el sol atravesaba la arboleda que cubre esta arteria y allí a plena luz del día sintió leve golpe en la parte trasera de su vehículo. Se detuvo, y cuando iba a bajar a reclamar fue abordado por tres sujetos, todos con chalecos antibalas y porte de policías. Oscar estaba secuestrado, y aún en toda su angustia intentaba proteger a su familia, se negaba a facilitar número telefónico de contacto, se negaba a dar la dirección de su casa y esto ocasionaba que su cabeza fuera repetidamente golpeada con la cacha de la pistola que amenazaba su vida. 

Los antisociales exigían dólares, quizás porque es menos tedioso que contar pacas y pacas de billetes sin valor, la verdad era que Oscar apenas tuvo este mes para pagar el ticket del mercado. "Liso no te vas a ir, vamos a tu casa", no quedó otro remedio que elegir entre la vida y lo material, asumiendo que por la hora su pareja no estaría en casa, se resignó y los guió hasta su hogar.

El esfuerzo de una vida y de mucho trabajo, se iba en su propio carro. Televisores, aires y todo aquello de valor era arrebatado, incluso el mercado que hace poco acababa de comprar. Ya había advertido que dólares no tenía, pero eso no bastó, así que aquello que no fue llevado fue destrozado, muebles y camas rasgadas, buscando entre costuras el dinero que no existía. Hoy Oscar no puede dormir y no es por aquello que le robaron, si no por lo expuesto que se siente en su refugio, donde decidió establecerse con su familia.

Este relato, es el de un hombre "con suerte". Muchos venezolanos han sido fríamente asesinado por no tener como pagar un rescate, incluso niños han sido víctimas de las peores escorias que este país ha visto nacer.

Y estas historias, estas malas experiencias que yo mismo he vivido, que ha afectado a mis vecinos, a mi familia y a mis amigos, nos hace vivir en una expectativa negativa, surcando los límites de la paranoia y la precaución.

Fue así, como hace unos días cuando llegaba a casa, note que el portón del edificio estaba completamente abierto, más atrás un carro detenido sin intención de moverse. Di vuelta a la manzana y la situación era la misma. Acudí a la policia que tiene un módulo muy cerca, y al pedir apoyo me dijeron: "el apoyo lo necesitamos de usted, aquí no hay ni una sola patrulla".

Pensé era una exageración, pero era cierto para la zona en donde vivo que comprende tres grandes urbanizaciones, en otrora de las más grandes en Latinoamérica. No hay patrulla asignadas para la policía regional, solo cuentan con el respaldo de otra que está asignada para otro lugar y al momento de mi requerimiento se encontraba en persecución de unos delincuentes que habían intentado secuestró.

Al rato llegaron los oficiales, abordó de la patrulla, que era un taxi de los chinos con una coctelera, el mal estado del vehículo les imposibilitó alcanzar a los delincuentes, que no sólo lo aventajaban con poder de fuego, si no también con caballos de fuerza. Me prestaron la colaboración de acompañarme al edificio a realizar un chequeo, pero al llegar el vehículo sospechoso ya no se encontraba en la zona. 

Había desaparecido el vehículo, pero no mi intranquilidad, como yo, millones de venezolanos que nos sentimos desprotegidos, amenazados por aquellos que escogieron hacer el mal como forma de vida y sustento.

Por ahora no me queda más que exigir equipamiento y planes serios de seguridad a quienes corresponde. Y a ustedes pedirle su mayor prudencia, no detenerse en estacionamientos donde vehículos estén encendidos, evitar transitar en la noche en carros ostentosos, estar alertas con motorizados que lleven como parrillero a otro hombre. 

Para acabar con la delincuencia, tenemos que sacar del poder a los delincuentes "que gobiernan".

Julio César Rivas 

@JULIOCESARRIVAS
  

domingo, 31 de julio de 2016

La Abuela Sonia

 
Cuando viajo por carretera a estados alejados del centro del país, la agenda se pone apretada y muchas veces pierdo la oportunidad de almorzar a la hora, estos días siento haber perdido algo de peso.

Aún tengo la oportunidad de compensar si no almuerzo con una cena, incluso trato de desayunar en buena cantidad, por si por complicaciones, no se puede almorzar.

Pero hoy dejare de ser yo, para convertirme en la señora Sonia. Ella es una habitante de una comunidad deprimida en el estado Carabobo, tiene 62 años, viuda, madre, abuela. En lo que va de año no ha comido ni una sola pieza de pollo, ni un trocito de carne. A pesar de estar jubilada, desde hace meses el sistema no la reconoce, por lo tanto solo sobrevive con lo poco que su hijo comparte con ella. 

Con una remesa limitada, Sonia toma una camioneta de pasajeros que atraviesa varías barriadas por una carretera destrozada, llena de barro y trochas. Ella va rezando para que los delincuentes que operan en la vía, no le quiten los pocos realitos que tiene para intentar comprar algo. 

Llega a un pequeño abasto a la 5:00Am, está entre las primeras personas de la fila que coinciden con ella en terminal de cédula. A nadie le importa su edad, a medida que va llegando gente, se van amontonando y ella queda apretada, casi asfixiada entre la gente y la reja del lugar. Así pasan varias horas hasta que abren la santamaría y proceden a marcarlos con números en los brazos.

Ella está allí resistiendo todo aquello para intentar llevar algo que comer. Sale el encargado del negocio y anuncia a la multitud, "los primeros 10 solo podrán llevar una pasta, los siguientes solo un arroz, los marcados a partir del 30 un Jabón y un vinagre y por último los marcados a partir del número 40 podrán llevarse solo una harina. El resto debe venir la semana próxima".

Sonia nunca fue adinerada, vivió con modestia en su rancho de bajareque desde hace más de 40 años, pero nunca sufrió tanta humillación como la que hoy padece. Ella recuerda clarito que con lo que su difunto esposo llevaba a casa producto del trabajo, ella podía ir al mercado y escoger los productos que necesitaba.

Sonia pago la pasta, subió a otra camioneta y lloró durante todo el camino. Sus piernas y cuerpo adolorido, deshidratada, con su tensión afectada y con la temperatura corporal fría como el hielo. Se entristece de que luego de toda una vida ella tenga que pasar por esto, pero le entristece más saber que este país es el que están heredando sus nietos.

Aún cansada, llena de dolores y sin comer aún, le dicen que asista a una reunión, viene un diputado a su comunidad. Su nieto de 9 años le dice "ve abuela, para ver cuando es que sacaran al malo de Maduro". 

Y allí nos encontramos, una abuela con cuerpo frío, con ojos tristes, con voz de desesperación y yo, tratando en lo posible de acompañar a mis vecinos en un momento tan difícil como este,  por ahora con lágrimas de impotencia, porque aunque mis abuelas hayan muerto, a estas abuelas que sufren las siento como mías.

Ya entonces, no sólo se me dificulta comer por falta de tiempo en la agenda. Si no ahora cada vez que estoy en la mesa, recuerdo a Sonia y a todas las personas que quizás no probaron bocado en todo el día por un régimen de delincuentes que nos tienen viviendo en la más profunda y sistemática humillación. 

Nos haremos respetar.

Julio César Rivas

@JULIOCESARRIVAS


domingo, 24 de julio de 2016

Enamorarse de Venezuela

He tenido la oportunidad de visitar a Venezuela en muchos de sus rincones, he llegado a su montaña más alta, su playa más fría, he rodado con mi cuerpo entre sus médanos y me he dejado llevar por la corriente de su río más largo.

Venezuela me ha dado mucho, me permitió nacer en una zona desposeída y superarme por propio esfuerzo, con ella aprendí darle valor a las ideas y luchar por ellas, también me enseño a involucrarme en lo público y a entender que luchar por otros es luchar por nosotros mismos. Es tanto lo que me ha brindado, que incluso me dio el honor de representar a uno de sus estados.

Y todo eso se ha fortalecido en amor, al sentir sus sabores, apreciar sus colores vivos, su verde predominante, su calor tropical, a ella la conozco de punta a punta y la amo desde lo más profundo de mi corazón, al punto que con una de sus hijas he hecho familia y descendencia.

Por Venezuela he hecho varias cosas, vi distanciar a mi madre y hermanos, me involucre en la defensa de los derechos civiles, he llevado unos cuantos golpes, incluso termine en la cárcel. Aún así, esto no ha sido suficiente. Venezuela merece y necesita más. Me di cuenta al recorrer hace poco unos 1500Kms, adentrándome en Portuguesa y viendo como a sus habitantes les hace falta el azúcar, mientras en sus campos florece la caña.

Vi también al noble pueblo tachirense desplazándose hacia la hermana Colombia, mientras los niños esperaban en sus poblados aguardando un pan para acompañar con un agua de papelón. Así yace herida mi primer amor, maltratada, ultrajada y sometida por un grupo de delincuentes que en mala hora llegaron al poder a destruir tanta belleza.

No hay excusa para no luchar, a Venezuela no solo la destruyen en su belleza natural, le intentan robar su esencia, acabando con el alma y la cultura de su gente. Las caras llevadas de la gente en Barinas, su voz cansada, sus cuerpos agotados y los niños con sus desnutridos hermanos recién nacidos en los semáforos intentando buscar alimento con la caridad de la gente, es señal de que esto no se puede dejar para después.

El amor, el amor espantará al miedo y nos permitirá defender aquello por lo que nuestros ancestros dieron su vida. Amar a Venezuela no es una consigna, debe ser un sentimiento llevado a la acción, no podemos permitirnos ser espectadores, mientras que los degenerados que se atrincheran en Miraflores y Fuerte Tiuna destrozan nuestra tierra y todo aquello que nos hizo ser lo que somos.

Demuestra tu amor con una caricia a Venezuela, recorriendo sus calles, adentrándote en sus veredas, escuchando sus voces y siendo vanguardia en la lucha por recuperar su honor y el nuestro. No permitas vivir condenado en la humillación, ama a Venezuela en la acción determinada de ser libres.

Julio César Rivas

@JULIOCESARRIVAS

http://juliocesarrivas.blogspot.com

sábado, 16 de julio de 2016

Entremos en Sintonía

(Opinión)

 Hace poco participe en unas de las caminatas convocadas por la unidad para promover el Referéndum Revocatorio, abarcamos con las banderas de todos los partidos políticos incluidos, un poco más que el largo del frente de un local comercial en una importante avenida de Valencia, contrastaba esa disminuida convocatoria con la urgencia de cambio que la mayoría inmensa de este país reclama.

¿Qué pasa con nuestras manifestaciones? Debo admitir que, aunque soy político, miembro de un partido y represento a mis vecinos producto del esfuerzo militante y organizado del ejercicio político; a mí mismo se me hace tedioso encontrarme dentro de una comparsa de banderas partidistas, donde todos intentamos elevar nuestros símbolos, corear a nuestros líderes preferidos y enfocar nuestras selfies, tratando quizás escapar de la realidad que nos espera al abrir la nevera. Es como que si bailando una música pegajosa de mitin de campaña, nuestro estomago y el de nuestros hijos dejara de vibrar por hambre.

Al no sentirme cómodo decidí avanzar un poco más allá de la conglomeración y sentarme entre quienes visitaban la Plaza Bolívar, todos se quejaban, todos hablaban entre sí de la necesidad de revocar a Maduro, algunas madres con sus bolsas en las manos descansaban los pies luego de un día pesado en busca de alimento, las miradas perdidas, los cuerpos flacuchos, las caras largas. Y entre ellos surgía el sonido de parlantes, la música alegre, los militantes corriendo. 

Algo no estaba en sintonía, las personas no se sumaban, ni siquiera se esforzaban por voltear y aunque compartieran la opinión de revocar no sentían identificación con la actividad que se desarrollaba en sus alrededores. Quienes sí se sumaron a la caminata por el centro fueron los delincuentes, celulares eran usados para una foto de cerca con los líderes y fueron el objetivo de los dueños de lo ajeno que a más de uno precisaron y se lo arrebataron.

El Referéndum Revocatorio no es una campaña electoral tradicional, es una herramienta que tenemos el deber y la necesidad de activar, y es un intento que está minado de obstáculos y barreras que buscan evitarlo. Nuestro adversario no es un  partido político demócrata, es una cúpula de delincuentes que se aferran a poder violando la constitución, imponiendo reglas sucias y usando a sus tentáculos dentro del resto de los poderes. En definitiva activar el revocatorio nos costara mucho esfuerzo y el escenario no es de comparsas, ni tarimas, si no de lucha, organización y entrega.

A nuestros vecinos debemos convocar, es indispensable su participación, pero a nadie vamos a animar si no estamos en sintonía con sus padecimientos, no es difícil hacerlo, asumamos la crisis que se hace tangible en nuestros hogares y los de nuestra familia y sin duda entenderemos que no se trata de subir en nuestros hombros a tal o cual aspirante, si no de entrelazarnos por los brazos y caminar hacia el frente juntos para luchar con las herramientas que como civiles nos brinda la constitución. A los que militamos en organizaciones políticas, nos toca más que hacer notar los logos de nuestras franelas o banderas, es demostrar nuestra capacidad de organizar, de sumar y de hacernos acompañar. Para activar la convocatoria a Referendum con el 20% de voluntades del padrón electoral, se necesita más que nuestra presencia, se necesita que seas capaz de llevar a 10 o más, de que los tengas organizados, de que sepan que hacer. Tenemos que tener la capacidad de ir a manifestar nuestra intención de revocar en la montaña más alta, si es allí donde es que hay que hacerlo.

Lo que tenemos enfrente no es una elección común, es un deber existencial, nosotros, nuestras familias, nuestras generaciones futuras dependen de esto y aunque lo asumimos con la esperanza de recuperar la alegría, debemos dar la batalla de la conquista primero, de lo contrario las sonrisas serán fingidas entre nuestra gente afligida.

El gobernador de Miranda, quien nos visito en Carabobo, hizo un importante llamado a las cabezas de los partidos en nuestra región que andan en campaña adelantada. "No es el momento del protagonismo de nuestros apellidos, de nuestros nombres, de nuestras aspiraciones políticas personales, es el momento de priorizar en revocar a Nicolás, luego vendrá lo demás". Me sumo a ese llamado, Revoquemos el Hambre, recuperemos energía con estómagos llenos y luego vendrá el momento de que nuestros nombres sean sometidos a la consideración para ver si merecemos representar a nuestros vecinos.

Julio César Rivas

@JULIOCESARRIVAS

sábado, 9 de julio de 2016

Venezuela desde una burbuja

(Opinión)

Mi familia, como la de muchos venezolanos, está separada por la distancia. Sin embargo cada vez que se puede buscamos la forma de encontrarnos y compartir buenos momentos.

En esta oportunidad una de mis hermanas vino de visita a Venezuela y trajo con ella una amiga estadounidense. Para ambas organice los días tratando de mostrarles las bendiciones naturales de esta, nuestra tierra.

El primer día rentamos una lancha, Morrocoy disfrutado a plenitud, aguas transparentes, cálidas y calmadas, arena blanca y buen clima. La opción escogida fue el plan perfecto, quien nos atendió cuido cada detalle, uno solo debía preocuparse por disfrutar y relajarse. El capitán no sólo se esforzó por un paseo bien completo por todo el parque, también se ocupó de que nunca faltarán los tragos y a la hora de comer se lució con una deliciosa parrilla hecha en el mar. Todo esto por el costo equivalente de subir el Empire State con dos acompañantes. 

La Hacienda Santa Teresa también estuvo en nuestra ruta, reseñas históricas, paseo explicativo del proceso de producción del ron, cata de los distintos añejos que ofrece esta casa y como no, una buena carne con vista al valle de Aragua. 

Aprovechando los pocos días de la visita, subimos a la Colonia Tovar, impresionadas de tanto verde, la cordillera de la costa era contemplada en su magnitud. Una vez en la colonia, visitamos su mercado, probamos sus dulces de fresas, bebimos sus cervezas artesanales y echamos unos mordiscos a la rodilla que es el fuerte de su plato típico. 

Y así disfrutamos los días, visitando otras playas, subiendo al Ávila, una burbuja que hice para ellas, en un país que todos temen visitar. 

Larissa la gringa que vino con mi hermana, había sido advertida de no venir a Venezuela, "allá no comerás nada" le había comentado su jefe, sin embargo hice lo posible para que eso no sucediera y en cada lugar que fuimos disfrutamos de buenos platos. Hice el mayor esfuerzo para que nuestros problemas, que son graves y son bastantes no fueran la impresión general.

En carretera aprovechaba las horas para contar de nuestra realidad, explicaba el  porque no hay papel sanitario en los baños, porque no se puede usar celular en el tráfico caraqueño, porque el agua no se puede tomar directo del grifo y también el porque no es recomendable pasar la tarjeta de crédito en los puntos comerciales. 

Él último día, vía al aeropuerto me interné en el centro de Caracas, las pase por Miraflores donde fueron reprendidas por militares por tomar fotos, recorrimos la Av. Baralt y la Av. Sucre, presenciaron las colas por alimentos básicos, por pan. Le señale a mi hermana el lugar donde ambos nacimos, el hospital de Lidice. Les mostré la Venezuela que sufrimos.

Ya en el Aeropuerto, 3 horas y 45 minutos antes de la hora indicada en su ticket de vuelo para su siguiente destino (Curazao), nos acercamos al mostrador de InselAir, somos informados que su vuelo fue adelantado de hora y que ya no podrían abordar, que se meterían en sistema para no penalizarlas por la perdida del vuelo y que podían abordar el vuelo al día siguiente a las 10:00pm. Cambiaron el vuelo sin avisar y ejercían el trato como si la falta fuera del pasajero.

Estas empleadas de la aerolínea, en tono despectivo y de forma grosera no ofrecían siquiera una disculpa por este incidente, si no que dicho esto se retiraron sin atender las quejas e inquietudes que generaban un cambio de itinerario tan brusco. El esfuerzo que hice en esos días para que se llevarán una buena impresión, lo arruinaban dos venezolanas groseras que tratan a la gente como basura, sin ningún tipo de consideración y respeto.

Acudimos al INAC en busca de apoyo, y debo reconocer que el personal procedió conforme al reglamento a contactar con la aerolínea para que ofreciera hospedaje y un vuelo más cercano. Sin embargo la aerolínea siguió en su posición de hacerse los desentendidos, por lo que se les inició un proceso administrativo para sancionarlos.

En definitiva, se compraron nuevos boletos en otra aerolínea y culminaron su paseo breve por Venezuela, que tiene mucho que ofrecer, pero que necesita de nuestro esfuerzo para que sea atractivo para los demás. Una cascada, una isla bonita, una montaña imponente, no tiene valor para un turista, si los anfitriones no saben tratar, si no hay espíritu de servicio, si no hay amabilidad y respeto.

Sueño con que pronto empecemos a recibir a miles de visitantes, para que rutas como esta no sean una débil burbuja, si no nuestra realidad general, un país del cual sentirnos orgullosos. 

Julio César Rivas

@JULIOCESARRIVAS