martes, 16 de febrero de 2010

Lo Más Importante es Vencer el Miedo


 Busque la manera de escribir, intente aún con ese calor agobiante sentarme a plasmar en papel todo aquello que pasaba por mi mente en aquella celda, pero no pude, lo único que pude escribir es aquello que en agradecimiento le escribí al prefecto Richard Blanco, hoy estoy libre, con esa libertad a medias, pero existen personas que no pudieron darse el baño en la playa, ni disfrutar con sus familiares, mientras nosotros aprovechábamos el carnaval.

 El reloj marca la 1:00am, he intentado olvidar el hecho y tratar de dormir, pero tengo conciencia y tengo creencias, fundamental son los dos mandamientos de Jesús, uno de ellos: ¨amaras a tu prójimo como a ti mismo¨.

 Como el amor que demostraron mis compañeros al ejercer sacrificio y valor en pro de mi libertad, como lo demostraron las madres que elevaban a cada segundo sus oraciones en mi favor, como aquellos periodistas a pesar de los días no permitieron el olvido.

 Aquí estoy evitando el olvido de aquellos venezolanos que aguardan tras la rejas y confían en nosotros, aquí estoy intentando reducir el dolor que me produce el sentirme responsable por inacción de aquellos que han sido alejados de su patria y forzados al exilio, de aquellos que caminan entre barrotes tratando de mantener libre su mente en esos callejones sin salida, en sótanos sin sol, aquí estoy sin poder dormir, sin poder olvidar, sin poder rendirme.

 En ocasiones hay gente que me señala, otros creen que la ambición podrá doblegarme, pero no toman en cuenta que mis ambiciones han dejado de ser personales, soy una pieza en una batalla, soy un hombre en una historia y no puedo dejar que por miedo, por conveniencia o por comodidad, personas que piensan como yo tengan que permanecer en una deriva interna, me siento capacitado para asumir los retos que han de venir y los voy a enfrentar con toda la fuerza que pueda ejercer.

 Es malo confiar en hombres, por eso no pido su confianza, solo pido que cada uno de ustedes se inunden de pertenencia y amor por su país, que vean las desgracias de su vecino, el sufrimiento de sus compañeros, el dolor de los que son víctimas por haber hecho frente, la ciudadanía debe ejercerse, y la venezolanidad de asumirse con honor, no creas en mi, te pido que creas en ti y me acompañes a luchar, te convoco.

 Te convoco a luchar, para eso cito a al Aldous Huxley: ¨El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma¨.

 No dejemos que el miedo expulse nuestra humanidad, no dejemos que el miedo inunde de tinieblas nuestra conciencia, no dejemos que el miedo nos haga olvidar, no dejemos que el miedo bloquee nuestra desesperación, hay que luchar y hay que luchar con amor, por amor a nuestra familia, con amor a nuestras costumbres, con amor hacia nuestro país, no nos dejemos vencer.

Lo más importante es Vencer el Miedo
Julio Cesar Rivas Castillo

jueves, 11 de febrero de 2010

Vivir con Amor


…Nunca pierdas tu identidad, nunca olvides tus ideas, nunca abandones tus metas de vida…

He dado una pausa a la intensa actividad de los últimos meses, tratando de cuantificar los logros de tanto esfuerzo y me doy cuenta con profunda preocupación que el avance ha sido lento, pero no por el destino si no por la falta de unidad en propósitos conjuntos, por la falta de pertenencia y por la ausencia de amor.
Por ello de nuevo me siento, bendigo el agua porque ya sé que tiene memoria, le doy las gracias a Dios, y acaricio suavemente el envase tomo un sorbo y como un CPU empiezo a cargar todo el espacio de mi mente con las experiencias que me hacen ser fuerte, inteligente y hombre de bien.
Justo en el instante que siento un escalofrió asumo con grandeza el reto de vivir, de besar con amor, de hablar con propiedad, de luchar por la patria y sobre todas estas cosas reafirmar mis ganas de conquistar la libertad.
Quisiera recorrer el país para darte la mano, mirarte a los ojos, besar tu mejilla, abrazarte con fuerza y decirte camina conmigo, quisiera alargar el tiempo para pasar todas la horas ayudando a resolver los problemas, de esos que suben las 1.500 escaleras para llegar a la casa en la cima del cerro con su bombona de gas sobre su hombro, quisiera tener el poder de cambiar la maldad y transformarla en el respeto de unos con otros, quisiera construir el país que sueño.
Pero para muchos esto es algo romántico y sin importancia, para otros los problemas son solo míos cuando me afectan directamente, y por ello nadie se da cuenta de las cosas hasta que estas ya te han tragado.
Es hora, encomendemos a Dios el agua que tomamos y con la suficiente energía salgamos a repartir amor, a dar las gracias, a decir buenos días, besemos con intensidad, gritemos con pasión, caminemos con ganas y luchemos, luchemos.
Yo los convoco, los convoco a pensar en futuro, en sus hijos, en su pareja, los convoco a pensar en libertad, en bienestar, en calidad de vida, los convoco a plasmar sus ideas y predicarlas, discutirlas y asumirlas.
Que nuestra voluntad sea el reflejo de nuestro espíritu, y que nuestro espíritu deje claro la inmensa semejanza entre la imagen de Dios y los hombres que vivimos con amor.

Julio Cesar Rivas Castillo

martes, 9 de febrero de 2010

Ultimo Recuerdo


Fui bajando el edificio, cada piso en un segundo, en un segundo un recuerdo.… 
Un labio, una mirada, una sonrisa, una llamada y muchas lagrimas, tantas cosas en un piso, muchas imágenes en un segundo, un segundo después que los pies despegaron. 
Despegaron de la realidad y de los sueños, de las ganas de caminar y de sentarse, los pies que nadaban, que corrían, que sentían cosquillas, y que jugueteaban, pero que hoy son razón de recuerdos, de nostalgia y despedida, de aprendizaje vano, de compresiones sin valor, y de pasar a otro segundo, otro piso, otra razón. 
Quién diría que puedo bajar tan rápido este edificio, creerían imposible, pensar tanto en un solo piso, en un solo segundo, pero yo recorro mi mente mas allá de la velocidad de mis neuronas, no por superhéroe, no soy un mutante, solo por experimentar un instante con mi mente en un lugar y otro momento, mientras mi cuerpo baja del edificio, sin ganas y sin ánimo. 
Una cinta rodando, mientras sensaciones bombardean mi cuerpo, de miedo, excitación, alegría y tristeza, no es cuestión del tiempo, ni del viento, son tus labios bajando por mi abdomen y luego los míos por tus pezones, son recuerdos, que hoy son parte de mi, pero a medida que bajo el edificio estos pasan más rápido sin chancee de recuperar, ya he recorrido la mitad del edificio, y los cambios en mi mente han sido desconcertantes, en un momento pensando como destruimos nuestra tierra, y en otro pensando en lo rico que fue tener a esa chica montada sobre mi escritorio. 
Ya he bajado otro piso, mi mente se trata de centrar de volver a la realidad, pero no hay chance de regresar, es tiempo de seguir bajando, otro piso del edificio, en un segundo dejando otro recuerdo atrás, mis ojos lloran quizás por la velocidad, la foto de mi madre, mis hermanos, la chica, el amigo, la peor caída, el mejor momento, el mejor lugar y de nuevo, la realidad. 
Los recuerdos se acaban, la sonrisa también, el miedo inunda mi cuerpo y un grito sale de mi boca dejando un estruendo a la redonda, se han acabado los pisos del edificio y he llegado al pavimento, tocando primero con mis manos e intentando evitar lo inevitable, estas manos han quedado como mi cerebro y como los recuerdos esparcidos en el tiempo, pero estas en ves en la calle, ahora siendo parte del pavimento, y en vez de tocar o producir recuerdos en el transcurso de los segundos que bajaba del edificio, producen nauseas a quien lo ve, esparcido en el suelo, luego de caer del último piso del edificio de enfrente. 

Julio Cesar Rivas Castillo

lunes, 8 de febrero de 2010

Que Hago?


…Hace poco revisaba mis escritos, y encontré uno de hace casi cuatro años, cuando lo leí y lo compare con lo que he vivido en estos días me di cuenta que tanto Dios como nuestras convicciones, tienen propósitos bien trazados en nuestra vida, este escrito es de junio de 2006 y pueden ver y comprobar su antigüedad en un link que publicare al final del escrito…

¿Y qué puedo decir ante las personas?
 El tiene la facilidad de hablarles con carisma. 
Yo tan solo les podría escribir lo que pienso. 
El tiene la voz gruesa y mucho carácter. 
Ya tan solo letra fina y voz suave. 
El tiene apoyo de muchas personas. 
Yo apenas soy apoyado por quien me conoce. 

- No desmayes hijo, naciste con una responsabilidad, has sido firme en ideas y no has cedido a la maldad, no empuñaste armas contra civiles, no heriste a los niños del parque, no ordenaste tirar bombas en medio de una ciudad. 
Las palabras pueden hacernos grandes, pero también pueden llevarnos al infierno, aún no tienes apoyo, pero tienes una conciencia libre, los barcos fuertes pueden navegar, pero la naturaleza los puede hundir, edificios pueden llegar a las nubes pero la naturaleza los puede derribar, los humanos pueden convencer con sus palabras, jugar con la ignorancia de los demás, pero nunca ocultaran la realidad, porque esta es parte de la naturaleza, y la naturaleza misma derribara por su peso las palabras manipuladoras que contraríen los valores mínimos de estancia, como lo son la libertad y la dignidad. 
Hijo mío, no desmayes en tu tarea, ni te rindas ante discursos, no creas que no te oigo, ni que no veo por lo que pasas, tan solo sigue firme en tus ideas, y ten fe, ten fe en que algún día preferirán leer palabras dignas, que oír palabras llenas de odio. 

Señor ¿qué puedo hacer hoy? ¿Tan solo espero y guardo mi fe? 

- No hijo, debes vencer el miedo, y atacar con tus palabras, no ataques con odio, tampoco con mentiras, ataca con ideas, con propuestas, ataca con dignidad, si todos esperan que alguien llegue, nadie llegara, si todos se apuran por llegar, nadie esperara, pero llegaran, llegaran a compás con el día, y escribirán una historia magnifica, que alguien luego leerá, y las palabras quedaran plasmadas, no solo en papel, si no en los corazones y las conciencias, de quienes lucharon por el bien, de quienes vencieron el miedo, atacaron el odio y sembraron el amor, de quienes recuperaron la libertad secuestrada por 50 segundos de palabras de un ser que sabe predicar la maldad. 

Entonces así será.… …
La historia no predetermina quienes forman parte de ella, eres tú quien decide formar parte.…
 Julio Cesar Rivas Castillo

http://predicado.com/work.php?id=186524

domingo, 7 de febrero de 2010

Aún Lloro


He tenido que contar muchas veces la historia de cómo me fue en la cárcel, me preguntan si tuve miedo, si me violaron o me golpearon.
Les cuento que no, primero sentía un vacío no sabia a donde me llevaban, luego me sentía impotente tras esas rejas en la primera semana, encerrado bajo tierra en el mismo lugar donde residen los roedores, esos a los que tanto asco le tienen y después la decepción de tener que presenciar como manipularon la justicia para de enviarme esta ves a un calabozo donde aprendí y donde comprendí donde están las raíces de tanta crueldad, de tanta falta de valor, las cárceles venezolanas son las universidades del delito y la frialdad.
Una rutina fue acompañando mis días, mientras intentaba no pensar en el tiempo, al ver los ejemplos de presos políticos en Venezuela, no guardaba esperanza en salir en corto tiempo, esto me llevo incluso a permitirme jugar futbol con los reos comunes, nunca tuve miedo, nunca baje la cara, nunca vendí mi dignidad y sobre todo siempre mantuve mis principios y mis valores, eso hace ganar respeto, a veces los hombres más malos se hunden y lloran en situaciones como esta.
Y es aquí cuando llega la otra pregunta, ¿llore?

Desde que me sacaron de mi casa y me trasladaban a Caracas, los funcionarios me incitaban a tener fuerza, a ser firme, cuando me bajaron de la camioneta y el gobierno intento montar un show, dije lo que sentía, exprese que lo único que me llevaba a esa situación era la lucha por mis derechos y de los venezolanos, cuanto estaba en tribunales mis abogados me informaron que me preparara para lo peor y lo asumiera con dignidad, cuando la juez ordena mi sitio de reclusión endurecí mi mirada y me pare firme, a mis alrededores las lagrimabas brotaban de las secretarias, de los alguaciles, de mi padre y hasta de mis abogados, no tenia oportunidad de llorar, no podía doblegarme ante mi verdugo y no lo hice.
Pero hubo un momento en el que llore, como lo he hecho muchas veces luego de salir de la cárcel, y no es de tristeza, no es por miedo, es por amor y compromiso, no sabría definir esa sensación que inunda mi cuerpo cada ves que repaso lo sucedido y encuentro todas esas muestras de solidaridad.
En la cárcel mis abogados lograron entregarme cientos de cartas que aún conservo y en donde gente conocida y otras desconocidas me acompañaban en pensamientos, expresaban su fe, su dolor, su disposición, mis amigos escribían directo del corazón y eso no lo pude contener, muy pocas veces tenia oportunidad leer, pero ese tiempo lo aproveche para leer todas esas cartas, y esas lagrimas eran el producto concentrado de todo aquello que plasmaron en papel, esas lagrimas me daban fuerza, y eran ese abrazo y esa palmada en el hombro que nadie me podía dar por motivo de los barrotes que se interponían.
Aún lloro, lloro en solitario cuando me doy cuenta de la inmensa responsabilidad que hay sobre mis hombros, sin pedirlo mucha gente me ha convertido en un símbolo, lloro cuando recuerdo las rejas y siento que no hago nada por sacar a esos inocentes que permanecen allí en la oscuridad solo por pensar distinto, lloro cuando cada día que me levanto encuentro a mi país mas destruido.
Aún lloro porque soy humano, y cada lágrima es la expresión de algún sentimiento que no se logra contener, en un momento de alegría, de tristeza, de dolor o de miedo.
Hoy mis lágrimas son de arrechera y no puedo sentir menos, un hombre pretende arruinarnos el futuro y las posibilidades, nos obliga a vivir como cavernícolas y de paso nos ofende y trata como plastas, mientras permanecemos inmóviles acostumbrándonos a cuanta locura nos impone.
Transformemos esas lágrimas de arrechera en acciones, y reservémoslas para llorar de alegría cuando recuperemos la libertad.
Venezolanos es hora de asumir como hombres y mujeres los destinos de la patria, es hora de que la pasión nos inunde el alma, y con sentido de pertenencia nos enfoquemos en defender nuestros derechos, lo que es nuestro, la familia, los valores, el respeto, la vida y este hermoso espacio de tierra, Venezuela.

Julio Cesar Rivas Castillo