viernes, 26 de agosto de 2011

Mi Jodido Baño


Aguardo dentro del enrejado y noto que el tanque que esta justo al frente rebosa de agua, es la señal, tendremos 15 minutos para almacenar, voy corriendo a mi celda, presiono el botón de la ducha y aprovecho 5 minutos para que el agua caiga en mi cabeza, hoy me daré el lujo de bañarme directamente del chorro.
 
Es así, dentro de esta cárcel el baño es un lujo, el agua es preciada, tan preciada como la libertad que hoy no existe, bañarme o pensar implica riesgos y sacrificios.
 
Si me baño directamente de la ducha, perderé tiempo preciado, necesario para poder llenar un tobo, y con este limpiar mi celda, lavar mi ropa, llenar algunos envases de litro para bajar la temperatura de mi cuerpo en las noches, y por supuesto guardar unas reservas para echarle al hueco que me han asignado como poceta.
 
Si pienso, si pienso mi mente dibujara libertad, recordare que afuera de estas rejas hay un mundo, hay montañas con alpinistas, playas con sufistas, discotecas con mi amigos, en alguna esquina un grupo de jóvenes conversando, otros tantos en sus mesas, en el aire unos en aviones y otros de paracaidistas, libertad, libertad que me ha sido arrebatada.
 
Los 5 minutos pasan lento, no solo me estoy arriesgando a perder la oportunidad de llenar el tobo, me estoy atreviendo a pensar, y no pienso solo en los relatos del libro que me acompaña en mi celda (Porcia la Esposa de Bruto), estoy pensando en escapar, pero unas cuantas puertas, rejas, paredes y alambrados, limitan mis pensamientos y los convierten en una fantasía difícil de concretar.
 
Mis pensamientos terminan, los tengo que terminar, el agua se acabara y aún tengo que cumplir con otras necesidades antes de volver a la ducha,  allí esta el jodido hueco, retrete le llaman algunos para darle un nombre de lujo, estos infelices no solo me detienen por pensar distinto, si no me han enviado a este hueco a defecar como un perro, me tengo que poner de cunclillas y estar sumamente alerta, las ratas del tamaño de un gato a veces se asoman por el orificio y no seria agradable recibir una mordida, le recuerdo la madre unas cuantas veces a los responsables de mi permanencia en este lugar, y añoro mi trono, mi poceta, esa en la que me podía sentar.
 
…en estos instantes de pensamientos limitados,  me centro en entender las pruebas, a las cuales somos sometidos para endurecer nuestro espíritu y por ende nuestro ser, las humillaciones del destino, son los obstáculos que Dios nos pone antes de engrandecernos…
 
Este baño, cuanto me freno en maldecirlo, no tiene paredes internas, no tiene puerta y es parte de un solo reducto de 2 x 2 metros, esta la ducha, esta el hueco, un banquillo de concreto y una dura litera, duermo, leo, defeco y me baño en el mismo sitio, pero este será mi sitio y lo mas acertado es esforzarme para una rápida adaptación, donde no priven los pensamientos y reine la rutina.
 
Este es mi baño, esta es mi celda, esto es lo que me han asignado como hogar.
 
Julio César Rivas
 

martes, 16 de agosto de 2011

La Vida No se Espera


En medio de una lluvia intensa he dejado mi auto a la orilla de la autopista y he decidido emprender una larga caminata, el agua me cubre hasta la cintura producto del desbordamiento del río principal de la ciudad, consigo altura en un elevado y es allí donde me detengo, me siento, el agua sigue cayendo mientras permanezco emparamado en el inicio de un viaje que esta pronto a cambiar el rumbo de mis días.

Nunca me he cansado de caminar, de andar, de viajar, nunca me he cansado de insistir, de reiterar, nunca me he cansado de perseguir sueños, metas y deseos, he aprendido a tener paciencia, pero una espera que se hace eterna, acompañada de un silencio sepulcral, empañan un deseo particular que me lleva a la certeza de que un sueño que involucra otra mente solo puede ejercerse si es compartido, de lo contrario, el río se desbordara mil veces, la lluvia se convertirá en granizo y yo seguiré aquí, mojado y esperando.

He intentado enviar mil señales, he incluso rechazado las posibilidades de explorar una decena de caminos distintos, me he dedicado a mejorar mis actitudes y he conseguido dar avances importantes en el proceso de transición de perro a caballero, sin embargo, estoy aquí sentado y la única seña a cambio es una estruendosa tormenta.

…Cerrando mis ojos he visualizado mis deseos, soñando los he vivido y despertando los he conseguido…

He decidido esperar 5 días más, quizás sufra un resfriado, pero vale la pena, además una vez espere 22 días sin comer para que un gobierno atendiera mis demandas, este tiempo permitirá que el río siga creciendo y que yo aprenda a soportar el frió, cuando este listo me lanzare, espero que tomado de tu mano, dejare que ese río jodido me arrastre hasta la costa, allí construiré mi cabaña, dentro de ella estableceré mi cama y la protegeré con un mosquitero, leeré cien libros, tendré un hijo y gobernare mi país, cuando los venezolanos hayan aprendido a asumir su ciudadanía y tengan sentido de identidad, viajare, viviré un año en tres países distintos y luego regresare a mi cabaña, esperare la visita de mis nietos, escribiré tres libros y luego de terminarlos comenzare a construir una barcaza de madera, en su centro un solo puesto, donde ira una estructura de troncos en forma de pirámide, partirá de tierra firme y se adentrara en las profundidades del mar en un único y ultimo viaje, se convertirá en fuego y transformara a su pasajero en cenizas, dejando atrás los deseos, los sueños y las posibilidades de despertar, consolidando por fin todas las visualizaciones que pude tener al cerrar los ojos.

Me califican de desesperado, impaciente, acelerado, quizás no han notado que hay muchas cosas por hacer, cerrar los ojos unas tantas veces, vivir unos cuantos sueños y conseguir tantas cosas al despertar, no se han dado cuenta que…

…La vida no se espera, se vive…



Julio César Rivas