jueves, 28 de marzo de 2013

Tierra Prohibida

Prohibido mirarte, y dejarme atraer por tu rostro, tus ojos, tu sonrisa permanente.

Prohibido acercarme a tus labios y juntarlos con los míos, no se hace, no se puede.

Prohibido siquiera pensar cuanto me atraes, cuanto me gustas.

Te has convertido en veneno, en tierra prohibida, en tentación mortal. En un deseo infinito que no puedo concretar.

Eres ya pensamiento interno, que se acompaña con tus propias palabras, con tu voz en mi conciencia "si te acercas más, te arrepentirás"

Pero no logro evadir, cuando las miradas se cruzan la gravedad hace efecto, me hala hacia ti, como el centro de la tierra hace con todo lo que este fuera de su superficie.

Y estoy allí, tan cerca de ti de nuevo, negando a ambos la posibilidad de escabullirnos. A nuestro alrededor todo es bulla, es imagen borrosa, lo único tangible, lo que podemos ver, es lo que esta frente a nosotros! Nuestros cuerpos en huida, nuestras ganas reprimidas.

Tierra prohibida, protegida, adueñada. Permite que pueda cabalgar en tu sabana. 

Tierra prohibida, preciada, escondida. Siente el galopar enérgico de un guerrero que te quiere conquistar.

Todo se empieza a aclarar, las nubes se disipan y sobre la tierra quienes la reclaman. Allí estoy yo, luchando entre miles por una sola bandera, por un recuerdo que hace la función del combustible.

Y la sangre se derrama por pasión, por deseo, por amor. Cada quien por su versión, un detalle para cada uno, lo suficiente como para optar entre morir con honor o vivir tras la barrera, en los linderos, en tu lejanía.

Mi vista se oscurece, mientras siento el frío del metal atravesar un costado de mi cuerpo. Y te encuentro, caminando en mi dirección, despojandote de la única pieza de tela que cubre tu cuerpo, se resbala de ti, guía mi vista mientras recorre tus hombros y llega deslizante hasta tus pies.

Salto de mi caballo aún al galope, corro hacia ti desesperado, llego para besarte con brusquedad, rasgar mi uniforme y entrar en ti. Sin preaviso, sin juego previo, como tomando agua en el desierto.

Y mientras nuestros movimientos empiezan a elevarme y llenarme de emoción, el metal frío sale inundando mi pulmón de sangre y con ello la dificultad de suspirar.

Tierra prohibida, para ti dedico cada batalla, cada grito, cada himno entonado.

Tierra prohibida, no te veo, ya ni logro sentir.

Los movimientos se reducen, tu no estas aquí. Sigo en mi caballo, ya en paso lento, hago lo posible por sostenerme con las pocas fuerzas que quedan dentro de mi.

Nuestro encuentro no se dio, solo el delirio me dio la oportunidad de tenerte, pero es hora antes de ahogarme con mi propia sangre, de decir adiós. 

Julio César Rivas




Enviado desde mi iPhone

miércoles, 27 de marzo de 2013

Media Copa de Vino

Una noche compartida con solo la mitad de tu conciencia.

Incompleto siento el intento de expresarte en palabras lo que ocasionas al acercarte, incompletas mis palabras cuando te quiero enamorar, incompleta siento esta vida al no lograrte conquistar.

Son las tres de la mañana, la madrugada en su intermedio, un vaso de vino a medio llenar. Tu mensaje completa una oración pero no concluye en propuesta: "que haces?"

Asumo el futuro, escribo la historia, mi respuesta se adelanta a tu intención: "voy por ti? Donde te busco?"

En minutos tengo conmigo un sueño que aun no logro vivir, te llevo conmigo, pero dudo de tu entera razón! Siento tus besos, acaricio tu cuerpo y puedo tenerte sobre mi!

Deslizo mis manos y logro desatar los broches de tu sostén, al instante tu blusa acompaña la alfombra, tus pezones rosados se erizan por el frio, mientras yo exploro con detalle cada espacio de tu anatomía.

La falda estampada con flores y rosas ahora es una especie de cinturón, que esta sobre tu panty negra, de la textura de una malla con algunos pliegues en forma de cascada. Luces bien!

Te beso con intensidad, y esos besos recorren todo lo que ahora puedo ver. Al regresar a tus labios siento como nuestra respiración choca, establecemos ritmos, mis caricias se transforman en apretones, mientras una de mis manos se escabuye y baja entre tus piernas, hace a un lado a victoria y se queda con el secreto.

Todo se pone húmedo, nuestros besos y también los dedos que ahora bailan dentro de ti, tu cuerpo se retuerce mientras desespero los movimientos. Con fuerza, pero con cuidado, con intensidad pero con detenimiento. Pareciera que tu respiración se transforma en gritos, acelero mientras empiezas a estirarte.

Y allí, en el instante que pensabas que todo termino, bajo mi rostro al lugar donde mi mano exploraba, mi lengua recorre las puertas de tus adentros como pidiendo permiso para entrar, siento que es así cuando tus piernas se aferran a mi cara, ya no es un simple paseo, es tiempo de ahogarme dentro de ti, casi toda mi cara se moja contigo, estos labios fueron mas expresivos, yo no puedo aguantar más.

Ni victoria, ni las rosas! No hay un solo trozo de tela que se interponga entre nosotros. Estoy a punto de estallar, desesperado y casi del color del vino, llevo a cesar dentro de ti, tus rodillas son las puntas de dos pirámides que muy pronto se juntan sobre mi cintura.

Consigo escapar de la presión, llevo tus piernas sobre mis hombros entrando una y otra vez en ti, convirtiendo tu cuerpo y el mío varias veces en uno solo, nuestro ritmo es similar al de palmadas, que van creciendo conforme a la emoción, de un momento a otro los aplausos llenan la habitación.

Pero no todo termino, he sido volteado como masa de pizza, te pones sobre mi, asumes el control. Permanezco tendido en la cama, me das la espalda, te sientas, acomodas a cesar dentro de ti e inicias series repetitivas de sentadillas, no puedo hacer mas que ver tu espalda, tu sudor se mezcla con el mío, subes y bajas con fuerza, haces presión con tus manos sobre mis pierna, justo allí tu espalda se derriba sobre mi pecho.
El viaje llego a su fin.

Todo queda en una copa a la mitad, en un sueño que aún no vivo, en la espera de nuestra plena conciencia.

Julio César Rivas