domingo, 21 de agosto de 2016

Uno Solo No Basta

(Opinión)

 He participado activamente en las luchas cívicas que la sociedad venezolana ha protagonizado en las últimas dos décadas, tengo 29 años y la mitad de estos los he dedicado año a año participando en jornadas que han quedado en la memoria histórica del país. Desde las grandes marchas del 2002, hasta las intensas protestas de 2014. Huelgas, marchas, pintas, giras, elecciones y campamentos. 

En los ultimo 10 años asumí la vanguardia de las acciones que los jóvenes hemos desarrollado para debilitar al régimen comunista y delincuente que rige a Venezuela. En ocasiones esa acción me ha honrado con reconocimientos y oportunidad de representar y ser la voz de mis connacionales. En virtud de esa experiencia, humildemente les pido, permítanme su atención en los siguientes párrafos.

Para muchos tener tantos años de experiencia al frente de una causa debe ser motivo de orgullo, pero para nosotros debe ser motivo de alarma. Y es que aparte de reconocer la insistencia y el valor agregado de resistir a tanto oprobio, humillación y reprensión, debemos evaluar que nos ha impedido derribar las bases que sostienen a este régimen y alcanzar la conquista del poder político. 

Y yo que no hablo en base a suposiciones, si no que que analizó lo vivido, puedo decir que en gran parte se debe a la falta de entendimiento y acuerdo entre aquellos que lideran grupos políticos, gremios y civiles organizados, así como también entre individualidades con influencia. Creyéndonos cada uno dueños de la razón, nos encerramos en nuestra verdad, condenamos la crítica y anteponemos al interés nacional muchas veces la pasión de nuestras ideas y otras tantas nuestros cálculos políticos. 

Durante la huelga de hambre de 2009, en plenas conversaciones con la OEA y el régimen de Chávez, algunos representantes políticos influyeron para levantar la huelga y arruinaron así la posibilidad de liberación de los policías metropolitanos que aún hoy se encuentran tras las rejas. Para que prevaleciera la unidad me conserve los detalles y adelante acciones independientes durante varios años más para conquistar los objetivos planteados. Durante las protestas de 2014, el sacrificio, la tortura, la prisión y ls muerte de varios compañeros, quedó en esfuerzo vano, porque en primer lugar no todo el liderazgo opositor estuvo de acuerdo con las protestas y aquellos que nos animamos a salir, no supimos ponernos de acuerdo para definir un objetivo unitario, la lucha se dispersó y de aquellas jornadas, queda el nombre de nuestros héroes caídos y la de varios líderes importantes entre la listas de presos políticos y exiliados.

Este año, el liderazgo de los partidos se tardó en elegir la herramienta a usar para concretar el cambio político, porque cada líder proponía una y los otros veían el nombre del proponente y no la herramienta como tal. Esas actitudes me han llevado a manifestar posiciones de disconformidad con el papel que ha desempañado la MUD, incluso a cometer indisciplinas que también son merecedoras de la crítica, porque aunque a veces tengamos razón, debe privar primero el interés general de la nación, porque estamos en circunstancias extraordinarias.

Dicho esto y asumiendo que el reto que tenemos por delante, es mi deber y responsabilidad alertar que el diseño de comandos de campañas excluyente debilita el espíritu unitario que en este momento debe reinar. No cabe en estos momentos cogollos dentro de cogollos. La Unidad debe ser el reflejo de las propuestas, ideas, voces y decisiones de todos sus integrantes. Discriminar o menospreciar a alguna organización, sin duda generará disconformidad y a su ves desmovilizara.

También debemos ser responsables y priorizar nuestra estrategia enfocándonos en el cambio de régimen, de este autoritario, dictatorial y delincuente, por uno democrático. Y eso lo concretaremos derribando el muro que representa Nicolás y su pandilla de cómplices que han arruinado a Venezuela. Por tanto aquellos que tenemos aspiraciones políticas personales debemos ponerlas al lado por un momento para remar juntos por la conquista del referéndum revocatorio. Entiendo que los doctores quieran tener instrumentos y hospitales adecuados para ejercer sus conocimientos de forma plena, también entiendo que los estudiantes de arquitectura quieran idear los mejores edificios, así como los políticos desean escalar y ocupar las primeras posiciones de la administración pública, sin embargo, con el muro intacto, nada de esto será posible o útil, todo quedara en sueño. Es necesario derribar el muro primero.

Y más allá de compartir esta reflexión y pedirte que la compartas con aquellos que lideran y tienen influencias en las organizaciones políticas del país. Te pido también que no esperes, que líderes el piso de tu edificio, tú condominio, tú calle o tu sitio de trabajo. Que te organices para asistir a Caracas este primero de septiembre, que desempolves la bandera de Venezuela y que sientas orgullo de ondearla ese día.

No basta con nuestra sola participación, no basta con nuestro ánimo, tenemos que sumar a otros y con ellos activar en disciplina no violenta. Toma tu agenda telefónica, organiza desde tu ciudad caravanas sigilosas que salgan con uno o dos días de antelación. Conforma un equipo que se encargue de los detalles logísticos, hidratación y alimentos, otro de comunicación que documente con imagen y vídeo todo lo que transcurra desde tu ciudad a Caracas, prepara carteles en español y también en inglés, recuerda que nos interesa que el mundo sepa lo que aquí pasa. Si vives en Caracas contacta a tus conocidos que vienen de otras ciudades y ofréceles alojamiento, pide a los padres de las iglesias que faciliten la iglesia para que los que van desde la provincia puedan pernoctar.

El 1ero de septiembre será una fecha histórica, que sea exitosa depende de cada uno de nosotros, uno solo no basta. 

Julio César Rivas

@JULIOCESARRIVAS



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domingo, 14 de agosto de 2016

Con los pies en la tierra

 
Desde el aire, uno alcanza a ver en poco tiempo los cambios geográficos que bendicen a nuestro país, no sólo con la belleza que predomina en nuestro territorio, si no también con aquellas muestras que brotan de la tierra y se hacen visible desde el cielo, que indican las riquezas que están en nuestro subsuelo. 

Uno despega desde Valencia y bordea la cordillera de la costa, allí se ven los valles fértiles, los grandes lagos y embalses y esa cordillera que sirve de barrera natural. Cuando cruzas las montañas y te encuentras con el mar, ves en las refinerías y sus luces, los grandes buques petroleros fondeados o partiendo hacia otras tierras.

Si de anzoategui te adentras hacia el sur, ya con la noche y el cielo oscuro, transcurren unos minutos observando el firmamento y casi de inmediato surge un horizonte naranja, color fuego. No es el amanecer, tampoco se trata de un incendio. Son las torres que queman el gas que fluye de cada campo petrolero. Cuando llegas a Bolivar, te dan la bienvenida las luces de empresas mineras que se erigen en Ciudad Guayana, hierro, oro, bauxita, aluminio. Todo ello está allí, aquí en nuestro país. 

Pero cuando aterrizas, lo que desde arriba veías, se diluye en la miseria que tenemos por realidad. Calles oscuras, gente ausente, basura, miedo y desesperanza. La señal de radio es aprovechada y surgen las voces que denuncian la emergencia que vivimos.

Me basto rodar de Puerto Ordaz a Maturin, para escuchar un trabajo periodístico especial sobre la crisis del sector salud. Hospitales degradados a recintos con un techo, que no cuentan con herramientas, insumos o medicamentos, para atender en un país con cientos de heridos producto de la violencia e inseguridad desbordada y miles de niños y ancianos que se encuentran desnutridos producto de la dieta de Maduro. Solo quedan en estos hospitales, los mejores doctores del mundo, los héroes que intentan salvar vidas solo con su voluntad. 

Y allí, rodando, mientras escuchaba las denuncias que en el hospital de niños en Caracas tienen meses sin servicio de cocina, y que los que están allí hospitalizados dependen de la pieza de pollo que a veces llega del hospital universitario. Recibía el mensaje que mis hijos tenían bronquitis y que necesitaban antibiótico y medicamentos, que como todo en este país escaseaban.

Me tocaba entonces recurrir a las redes, buscando almas piadosas que me ayudaran a encontrar un medicamento para la salud de mis niños. Apostando a la caridad, sin otra opción más que guardar esperanza. Entre amigos, contactos de Facebook y Twitter logramos atender nuestra urgencia.

Pero no todos corren con tanta suerte y su ruta, su tránsito, no es un vuelo en las alturas, si no en el submundo decadente en el cuál se encuentra sumergida nuestra sociedad. 

Y son esas imágenes de ancianos y estudiantes trasladándose en "perreras" (Transporte Público en el Estado Bolívar), abuelas aplastadas por turbas desesperadas por un kilo de azúcar, niños con su carne pegada al hueso, indigentes picando perros callejeros para comer, tiroteos en zonas residenciales en intentos de secuestró, robos tipo comando en clínicas y hospitales; las que nos llevan a que planteemos con mucha responsabilidad una nueva ruta a transitar. 

Por aire o tierra, en burro, bicicleta o autobús, este 1ero de septiembre tenemos el deber de marchar todos a Caracas para que la belleza que se ve desde arriba, la podamos vivir con los pies en la tierra. 

Julio César Rivas 

@JULIOCESARRIVAS

domingo, 7 de agosto de 2016

Estado de Sitio

(Opinión)

 Valencia, la ciudad donde vivo, ha sido durante el último mes el objetivo de criminales que bajo la modalidad del secuestro,han irrumpido en nuestras urbanizaciones, adueñándose de nuestras calles y haciéndonos vivir en miedo permanente. 

18 secuestros en una semana, enfrentamientos con saldos fatales en intentos de este flagelo, han obligado a los vecinos a resguardarse en sus hogares desde que cae la noche. Sin embargo, la claridad no es limitante, por tanto no importa sin son las 9:00Am o las 2:00pm, los malandros asechan a toda hora y nuestra zozobra vive en forma continua.

Aunque Oscar es un nombre ficticio, no lo es su historia. El transitaba en la avenida principal del Trigal, el sol atravesaba la arboleda que cubre esta arteria y allí a plena luz del día sintió leve golpe en la parte trasera de su vehículo. Se detuvo, y cuando iba a bajar a reclamar fue abordado por tres sujetos, todos con chalecos antibalas y porte de policías. Oscar estaba secuestrado, y aún en toda su angustia intentaba proteger a su familia, se negaba a facilitar número telefónico de contacto, se negaba a dar la dirección de su casa y esto ocasionaba que su cabeza fuera repetidamente golpeada con la cacha de la pistola que amenazaba su vida. 

Los antisociales exigían dólares, quizás porque es menos tedioso que contar pacas y pacas de billetes sin valor, la verdad era que Oscar apenas tuvo este mes para pagar el ticket del mercado. "Liso no te vas a ir, vamos a tu casa", no quedó otro remedio que elegir entre la vida y lo material, asumiendo que por la hora su pareja no estaría en casa, se resignó y los guió hasta su hogar.

El esfuerzo de una vida y de mucho trabajo, se iba en su propio carro. Televisores, aires y todo aquello de valor era arrebatado, incluso el mercado que hace poco acababa de comprar. Ya había advertido que dólares no tenía, pero eso no bastó, así que aquello que no fue llevado fue destrozado, muebles y camas rasgadas, buscando entre costuras el dinero que no existía. Hoy Oscar no puede dormir y no es por aquello que le robaron, si no por lo expuesto que se siente en su refugio, donde decidió establecerse con su familia.

Este relato, es el de un hombre "con suerte". Muchos venezolanos han sido fríamente asesinado por no tener como pagar un rescate, incluso niños han sido víctimas de las peores escorias que este país ha visto nacer.

Y estas historias, estas malas experiencias que yo mismo he vivido, que ha afectado a mis vecinos, a mi familia y a mis amigos, nos hace vivir en una expectativa negativa, surcando los límites de la paranoia y la precaución.

Fue así, como hace unos días cuando llegaba a casa, note que el portón del edificio estaba completamente abierto, más atrás un carro detenido sin intención de moverse. Di vuelta a la manzana y la situación era la misma. Acudí a la policia que tiene un módulo muy cerca, y al pedir apoyo me dijeron: "el apoyo lo necesitamos de usted, aquí no hay ni una sola patrulla".

Pensé era una exageración, pero era cierto para la zona en donde vivo que comprende tres grandes urbanizaciones, en otrora de las más grandes en Latinoamérica. No hay patrulla asignadas para la policía regional, solo cuentan con el respaldo de otra que está asignada para otro lugar y al momento de mi requerimiento se encontraba en persecución de unos delincuentes que habían intentado secuestró.

Al rato llegaron los oficiales, abordó de la patrulla, que era un taxi de los chinos con una coctelera, el mal estado del vehículo les imposibilitó alcanzar a los delincuentes, que no sólo lo aventajaban con poder de fuego, si no también con caballos de fuerza. Me prestaron la colaboración de acompañarme al edificio a realizar un chequeo, pero al llegar el vehículo sospechoso ya no se encontraba en la zona. 

Había desaparecido el vehículo, pero no mi intranquilidad, como yo, millones de venezolanos que nos sentimos desprotegidos, amenazados por aquellos que escogieron hacer el mal como forma de vida y sustento.

Por ahora no me queda más que exigir equipamiento y planes serios de seguridad a quienes corresponde. Y a ustedes pedirle su mayor prudencia, no detenerse en estacionamientos donde vehículos estén encendidos, evitar transitar en la noche en carros ostentosos, estar alertas con motorizados que lleven como parrillero a otro hombre. 

Para acabar con la delincuencia, tenemos que sacar del poder a los delincuentes "que gobiernan".

Julio César Rivas 

@JULIOCESARRIVAS