domingo, 7 de agosto de 2016

Estado de Sitio

(Opinión)

 Valencia, la ciudad donde vivo, ha sido durante el último mes el objetivo de criminales que bajo la modalidad del secuestro,han irrumpido en nuestras urbanizaciones, adueñándose de nuestras calles y haciéndonos vivir en miedo permanente. 

18 secuestros en una semana, enfrentamientos con saldos fatales en intentos de este flagelo, han obligado a los vecinos a resguardarse en sus hogares desde que cae la noche. Sin embargo, la claridad no es limitante, por tanto no importa sin son las 9:00Am o las 2:00pm, los malandros asechan a toda hora y nuestra zozobra vive en forma continua.

Aunque Oscar es un nombre ficticio, no lo es su historia. El transitaba en la avenida principal del Trigal, el sol atravesaba la arboleda que cubre esta arteria y allí a plena luz del día sintió leve golpe en la parte trasera de su vehículo. Se detuvo, y cuando iba a bajar a reclamar fue abordado por tres sujetos, todos con chalecos antibalas y porte de policías. Oscar estaba secuestrado, y aún en toda su angustia intentaba proteger a su familia, se negaba a facilitar número telefónico de contacto, se negaba a dar la dirección de su casa y esto ocasionaba que su cabeza fuera repetidamente golpeada con la cacha de la pistola que amenazaba su vida. 

Los antisociales exigían dólares, quizás porque es menos tedioso que contar pacas y pacas de billetes sin valor, la verdad era que Oscar apenas tuvo este mes para pagar el ticket del mercado. "Liso no te vas a ir, vamos a tu casa", no quedó otro remedio que elegir entre la vida y lo material, asumiendo que por la hora su pareja no estaría en casa, se resignó y los guió hasta su hogar.

El esfuerzo de una vida y de mucho trabajo, se iba en su propio carro. Televisores, aires y todo aquello de valor era arrebatado, incluso el mercado que hace poco acababa de comprar. Ya había advertido que dólares no tenía, pero eso no bastó, así que aquello que no fue llevado fue destrozado, muebles y camas rasgadas, buscando entre costuras el dinero que no existía. Hoy Oscar no puede dormir y no es por aquello que le robaron, si no por lo expuesto que se siente en su refugio, donde decidió establecerse con su familia.

Este relato, es el de un hombre "con suerte". Muchos venezolanos han sido fríamente asesinado por no tener como pagar un rescate, incluso niños han sido víctimas de las peores escorias que este país ha visto nacer.

Y estas historias, estas malas experiencias que yo mismo he vivido, que ha afectado a mis vecinos, a mi familia y a mis amigos, nos hace vivir en una expectativa negativa, surcando los límites de la paranoia y la precaución.

Fue así, como hace unos días cuando llegaba a casa, note que el portón del edificio estaba completamente abierto, más atrás un carro detenido sin intención de moverse. Di vuelta a la manzana y la situación era la misma. Acudí a la policia que tiene un módulo muy cerca, y al pedir apoyo me dijeron: "el apoyo lo necesitamos de usted, aquí no hay ni una sola patrulla".

Pensé era una exageración, pero era cierto para la zona en donde vivo que comprende tres grandes urbanizaciones, en otrora de las más grandes en Latinoamérica. No hay patrulla asignadas para la policía regional, solo cuentan con el respaldo de otra que está asignada para otro lugar y al momento de mi requerimiento se encontraba en persecución de unos delincuentes que habían intentado secuestró.

Al rato llegaron los oficiales, abordó de la patrulla, que era un taxi de los chinos con una coctelera, el mal estado del vehículo les imposibilitó alcanzar a los delincuentes, que no sólo lo aventajaban con poder de fuego, si no también con caballos de fuerza. Me prestaron la colaboración de acompañarme al edificio a realizar un chequeo, pero al llegar el vehículo sospechoso ya no se encontraba en la zona. 

Había desaparecido el vehículo, pero no mi intranquilidad, como yo, millones de venezolanos que nos sentimos desprotegidos, amenazados por aquellos que escogieron hacer el mal como forma de vida y sustento.

Por ahora no me queda más que exigir equipamiento y planes serios de seguridad a quienes corresponde. Y a ustedes pedirle su mayor prudencia, no detenerse en estacionamientos donde vehículos estén encendidos, evitar transitar en la noche en carros ostentosos, estar alertas con motorizados que lleven como parrillero a otro hombre. 

Para acabar con la delincuencia, tenemos que sacar del poder a los delincuentes "que gobiernan".

Julio César Rivas 

@JULIOCESARRIVAS
  

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