martes, 27 de noviembre de 2012

El escape del Alma

El frío se apodera de mis sensaciones, mientras pierdo la capacidad de poder controlar mi cuerpo. Me elevo asustado en el aire, logro levitar hasta una pared al fondo del salon, miro hacia atrás y allí estoy, tendido en mi cama sin alma, sin mi.

Inútil ha sido mi esfuerzo por despertar, con suerte consigo sentarme al lado de mi cuerpo vacío, desesperado me acuesto sobre mi como intentando regresar, volver a sentir. Me siento miro de nuevo y sigo allí.

La impotencia de no saber que pasa, el miedo a esta circunstancia desconocida, la imposibilidad de poder llorar, me obliga a hablarle a mi cuerpo, pero por lógica misma entiendo que hablándome no cambiare nada.

Para que amarrarme aquí? Para que obligarme a verme allí sin capacidad de sentir? Me resignó, cierro los ojos e intento despedirme.

Despedirme de que? Despedirme de quien?

De tus ojos, esos que permanecían firmes mientras quitaba el cabello de tu rostro. Los mismos que se voltearón cuando lograba entrar en ti. Los que lloraron cuando decidimos dejarlo hasta allí. Los que no he visto y desee ver.

De quien más? De ti que no llegaste, la que tuvo miedo, la que no se atrevió, la que no alcance, la que no pude enamorar.

De ti! Que te has escabullido en el tiempo, en veredas escondidas, en millones de personas, en rostros aleatorios como figuras de máquinas en casino.

Miedo! El miedo se apodera de mi, aún estoy tendido y mi alma permanece con ganas de una nueva oportunidad.

Deseo regresar el tiempo y aprovechar la adolescencia, era más fácil encontrar amar. Deseo volver a creer en el pulso del corazón, en la falta de aire, en el estómago vacío.

Vacío! Vacío esta mi cuerpo, como vacía estuvo el alma de este hombre, que hizo parte de decenas de nombres femeninos por el placer de unos minutos, satisfacción por pocos segundos, el alma fría por una eternidad.

Sentimiento! El ingrediente que falta a un corazón humano, para que este órgano no solo sea una bomba de sangre, si no un lazo entre el alma y el cuerpo.

Despierto! ...Permanezco tendido, mientras ella intenta revivirme, se mueve lentamente buscando mi concentración. Sube, baja, me aprieta el hombro, mordizquea mi cuello. Mientras, dejo caer mi mirada al ventanal, se que mi alma sigue por allí, buscándote en algún lugar de esta ciudad oscura.

Julio César Riva
Enviado desde mi BlackBerry de Movistar