sábado, 25 de agosto de 2012

Mis Amigos


Solo puedo escuchar sus voces al caminar, convenciendo a los vecinos, argumentando sus razones, dedicando parte  importante de sus días a la liberación de conciencias casa por casa, puerta por puerta, vecino a vecino.

Han entendido que la disputa no se fundamenta en el odio, que para salir adelante necesitamos unidad, no solo de los que pensamos igual, si no de los que piensan distinto. Por ello la violencia es solo una minúscula parte de la sociedad, ya que muchos  asumen que por encima de todas las cosas somos hijos del mismo Dios y ciudadanos de este país, nuestro país, Venezuela.

El sol deja la marca de la franela en sus brazos y cuello, el barro adorna sus zapatos, mientras los anticuerpos se ponen a toda marcha en lucha constante contra los virus y las inclemencias de un clima cambiante.

Corren a mis alrededores tomando cada uno una casa, abarcando cuadras enteras, cansados del mismo menú: cachapas con chicharrón o combo de pollo.

Son ellos, mis amigos. Los que todos los días se despiertan temprano, se ponen su franela, ocupan su puesto en el transporte y luego desgastan sus zapatos con energía. Son ellos los que hacen valer su ciudadanía, el venezolano que portamos en nuestra cedula. Juventud que no se conforma, juventud que se rebela ante un sistema que degrada nuestra propia humanidad, juventud que ejerce sus derechos con la mejor herramienta de quienes no creemos en la violencia: LA PALABRA.

Empeñan su palabra sin promesas vacías, comprometen a muchas personas con la invitación a luchar, respetan la posición de sus contrarios. Pero son firmes a la hora de señalar culpables, exigir respeto y acompañar el reclamo de justicia.

No tienen miedo y caminan los sitios más alejados, echan a un lado los prejuicios e intentan siempre ponerse en el lugar de los demás. Comparten el dolor de quienes visitan, sonríen ante las ocurrencias de muchos y cuando están muy cansados, respiran hondo y deciden caminar tres cuadras más.

Son ellos, son mis amigos, son la generación que me da esperanza. Son ellos mis amigos, los que dentro de tanta oscuridad me hacen sentir seguro de que hay un camino, un camino seguro, un camino mejor.

Es para ellos, mis amigos, que están recorriendo cada rincón y pueblo de esta gran nación, estas palabras escritas.

Gracias por caminar, gracias por liberar, gracias por existir.

Julio César Rivas
@JULIOCESARRIVAS


1 comentario:

Ana Rodriguez dijo...

me gusto tu blog escribe mas