sábado, 19 de marzo de 2016

Dejemos de ser corruptos

En Venezuela la realidad que enfrentamos es un castigo tortuoso, no es una crisis de un solo motivo, la economía, los servicios, la inseguridad, son solo las consecuencias de un modelo de vida adoptado por la mayoría de este pueblo.

Y no se trata de a quien elegimos como representantes cuando se presenta una elección,  si no fundamentalmente en la forma cómo hemos elegido vivir, la conducta que hemos asumido para guiar nuestras acciones, los valores que olvidamos y que hoy son solo parte del pasado.

El venezolano de antaño era reconocido por sus características de amable, alegre y respetuoso. Cuando nuestros abuelos hacían amistades no existía la desconfianza por si uno u otro vivía en tal lugar o si este o aquel tenían menos dinero que otro, las personas humildes se esforzaban por dejar como herencia hijos formados para que superaran la pobreza y enfrentaran los nuevos retos con educación y buenas costumbres.

Los venezolanos de hoy sabemos que las cosas están mal y endosamos esa responsabilidad únicamente a nuestras malas decisiones políticas, pero estamos obviando mirar que nos lleva a tomar decisiones, nos negamos a mirarnos al espejo y ver lo que nosotros estamos haciendo mal.

Cuando nací la corrupción ya era un tema, de ese tema se aprovechaban comunistas delincuentes para desestabilizar, promover saqueos y golpes militares, esos delitos eran justificados por pensadores y novelistas echándole la culpa a lo mismo que nosotros hoy, la mala elección política, pero desde entonces y hasta ahora, mientras buscamos políticos culpables, nuestra cultura se ha mantenido defendiendo ``moralmente´´ a delincuentes, a corruptos, a ladrones y a militares golpistas.

Al policía que extorsiona y matraquea lo justificamos por su mal sueldo, al electricista que vende bombillos robados de parques públicos lo justificamos porque necesitamos el bombillo, al malandro de ayer lo justificamos con ``Por Estas Calles´´, al corrupto de hoy lo justificamos porque no tenemos moral.

La excusa de la sobrevivencia, nos ha convertido en un pueblo carente de humanidad, capaz de negociar en mercados negros con medicamentos que otros necesitan para vivir, con la formula de un niño recién nacido que no tiene culpa de nada incluso la de haber nacido, comenzó esto cuando con la excusa de viajar o no dejar que otro se lo quedara, cupos de dólares iban y venían, una sociedad ``sobreviviente´´ resolvía problemas momentáneos vendiendo su cupito y otros se acomodaban por bastante comprando y revendiendo, quien iba a imaginar que aquellos viajes pagos derivarían en lo de hoy, los dólares se acabaron, los corruptos que gobiernan se los gastaron en yates y aviones, los últimos de la cadena se quedaron sin su gotita de petróleo y las sobras que quedaron de aquello, convertidas en productos esenciales se convirtieron en los nuevos objetos para tranzar, ¿bajo qué excusa?.

¿Sobrevivir?, ¿como un humano puede vivir sin humanidad?, ¿como una sociedad puede existir sin respeto?, ¿como una economía puede sostenerse bajo tanta distorsión?. Corrupto es corrupto sin importar su escala o posición. Corrupto es corrupto sin importar su oficio, no importa que seas político aburguesado, policía matraquero, cajero bachaquero. Corrupto es corrupto sin importar lo que trances de forma ilegal, droga, billetes, baterías, carros, cauchos, harina, papel, leche o medicinas. Corrupto es corrupto sin importar si bachaqueas en Petare o vendes los dólares preferenciales de tus contratos públicos en La Lagunita.

La garantía de la democracia es que un pueblo no tendrá mejor gobierno del que merece, así que para que tengamos un gobierno mejor y acabemos con el flagelo de la corrupción, ¡dejemos de ser corruptos!

Julio César Rivas

1 comentario:

adnelg dijo...

Excelente y triste realidad.