sábado, 19 de noviembre de 2011

Cuanto me quieres?

...De aquí a Guasipati...

Reventando mi cabeza con la ventana que la sostiene, mientras miro el rayado que me lleva en un viaje de recuerdos, todas tus caminatas conmigo, todas las entradas juntos, los saludos a la multitud.

...De Guasipati a la Luna...

Y estoy tan elevado que da miedo caer, pero los recuerdos van más allá, deseo que sea tarde y deseo estar en esa playa, lograr mirar tus ojos de nuevo y decirte no tengas miedo, deseo embriagarme y caerme de nuevo, despertarme y tenerte allí, frente a mi con un beso de buenos días.

...De la Luna al Sol...

A medida que me acerco al fuego, intento despojarme de aquello que acabo lo que apenas se escribía.
Por que dejamos que el pasado arruinara nuestro futuro?
Me quemo cada vez que te veo tan lejos, cuando tu olor ausente me reclama, cuando tus ojos vienen a mi mente y no están; es mi dolor, es mi verdad.

...Explotamos...

Cada quien buscando una verdad distinta, unos fingiendo amor, otros descubriendo nuevos horizontes. Involucramos más personas a la historia, para dicha de algunos, para desgracia de quienes se apresuraron a sentir. Exploramos, conquistamos y herimos, en la busqueda de la sintonia similar que tu y yo logramos tocar. Nos lleva el desespero de lograrlo, de volverlo a sentir y la impotencia de que no es así.

...El Hueco Negro de la Galaxia...

Y nos lleva, la oscuridad de no saber que camino nos espera. Ya los sueños no son los mismos, la desesperanza reina y nuestra fortaleza solo es parte de lo que fue.
Tantas vueltas en una redoma que no se como pare aquí, tantas oportunidades de reconstruir que no entiendo como se derribo.
Me dejo llevar.

...Otro Universo, con otro Sol y un Dios similar al nuestro...

Es el mismo Dios, que nos abre la oportunidad en una vida no muy lejana a esta.
Podremos construir la jodida casa, viajar todo lo que quieras y responder a tu acostumbrada pregunta:

Cuanto me quieres?

"De aquí a Guasipati, de Guasipati a la Luna, de la Luna al Sol y de allí salimos explotados al hueco negro de la galaxia, y derrepente encontramos otro Universo con otro Sol y un Dios similar al nuestro"

-Hasta allí Te Quiero

Julio César Rivas

viernes, 26 de agosto de 2011

Mi Jodido Baño


Aguardo dentro del enrejado y noto que el tanque que esta justo al frente rebosa de agua, es la señal, tendremos 15 minutos para almacenar, voy corriendo a mi celda, presiono el botón de la ducha y aprovecho 5 minutos para que el agua caiga en mi cabeza, hoy me daré el lujo de bañarme directamente del chorro.
 
Es así, dentro de esta cárcel el baño es un lujo, el agua es preciada, tan preciada como la libertad que hoy no existe, bañarme o pensar implica riesgos y sacrificios.
 
Si me baño directamente de la ducha, perderé tiempo preciado, necesario para poder llenar un tobo, y con este limpiar mi celda, lavar mi ropa, llenar algunos envases de litro para bajar la temperatura de mi cuerpo en las noches, y por supuesto guardar unas reservas para echarle al hueco que me han asignado como poceta.
 
Si pienso, si pienso mi mente dibujara libertad, recordare que afuera de estas rejas hay un mundo, hay montañas con alpinistas, playas con sufistas, discotecas con mi amigos, en alguna esquina un grupo de jóvenes conversando, otros tantos en sus mesas, en el aire unos en aviones y otros de paracaidistas, libertad, libertad que me ha sido arrebatada.
 
Los 5 minutos pasan lento, no solo me estoy arriesgando a perder la oportunidad de llenar el tobo, me estoy atreviendo a pensar, y no pienso solo en los relatos del libro que me acompaña en mi celda (Porcia la Esposa de Bruto), estoy pensando en escapar, pero unas cuantas puertas, rejas, paredes y alambrados, limitan mis pensamientos y los convierten en una fantasía difícil de concretar.
 
Mis pensamientos terminan, los tengo que terminar, el agua se acabara y aún tengo que cumplir con otras necesidades antes de volver a la ducha,  allí esta el jodido hueco, retrete le llaman algunos para darle un nombre de lujo, estos infelices no solo me detienen por pensar distinto, si no me han enviado a este hueco a defecar como un perro, me tengo que poner de cunclillas y estar sumamente alerta, las ratas del tamaño de un gato a veces se asoman por el orificio y no seria agradable recibir una mordida, le recuerdo la madre unas cuantas veces a los responsables de mi permanencia en este lugar, y añoro mi trono, mi poceta, esa en la que me podía sentar.
 
…en estos instantes de pensamientos limitados,  me centro en entender las pruebas, a las cuales somos sometidos para endurecer nuestro espíritu y por ende nuestro ser, las humillaciones del destino, son los obstáculos que Dios nos pone antes de engrandecernos…
 
Este baño, cuanto me freno en maldecirlo, no tiene paredes internas, no tiene puerta y es parte de un solo reducto de 2 x 2 metros, esta la ducha, esta el hueco, un banquillo de concreto y una dura litera, duermo, leo, defeco y me baño en el mismo sitio, pero este será mi sitio y lo mas acertado es esforzarme para una rápida adaptación, donde no priven los pensamientos y reine la rutina.
 
Este es mi baño, esta es mi celda, esto es lo que me han asignado como hogar.
 
Julio César Rivas
 

martes, 16 de agosto de 2011

La Vida No se Espera


En medio de una lluvia intensa he dejado mi auto a la orilla de la autopista y he decidido emprender una larga caminata, el agua me cubre hasta la cintura producto del desbordamiento del río principal de la ciudad, consigo altura en un elevado y es allí donde me detengo, me siento, el agua sigue cayendo mientras permanezco emparamado en el inicio de un viaje que esta pronto a cambiar el rumbo de mis días.

Nunca me he cansado de caminar, de andar, de viajar, nunca me he cansado de insistir, de reiterar, nunca me he cansado de perseguir sueños, metas y deseos, he aprendido a tener paciencia, pero una espera que se hace eterna, acompañada de un silencio sepulcral, empañan un deseo particular que me lleva a la certeza de que un sueño que involucra otra mente solo puede ejercerse si es compartido, de lo contrario, el río se desbordara mil veces, la lluvia se convertirá en granizo y yo seguiré aquí, mojado y esperando.

He intentado enviar mil señales, he incluso rechazado las posibilidades de explorar una decena de caminos distintos, me he dedicado a mejorar mis actitudes y he conseguido dar avances importantes en el proceso de transición de perro a caballero, sin embargo, estoy aquí sentado y la única seña a cambio es una estruendosa tormenta.

…Cerrando mis ojos he visualizado mis deseos, soñando los he vivido y despertando los he conseguido…

He decidido esperar 5 días más, quizás sufra un resfriado, pero vale la pena, además una vez espere 22 días sin comer para que un gobierno atendiera mis demandas, este tiempo permitirá que el río siga creciendo y que yo aprenda a soportar el frió, cuando este listo me lanzare, espero que tomado de tu mano, dejare que ese río jodido me arrastre hasta la costa, allí construiré mi cabaña, dentro de ella estableceré mi cama y la protegeré con un mosquitero, leeré cien libros, tendré un hijo y gobernare mi país, cuando los venezolanos hayan aprendido a asumir su ciudadanía y tengan sentido de identidad, viajare, viviré un año en tres países distintos y luego regresare a mi cabaña, esperare la visita de mis nietos, escribiré tres libros y luego de terminarlos comenzare a construir una barcaza de madera, en su centro un solo puesto, donde ira una estructura de troncos en forma de pirámide, partirá de tierra firme y se adentrara en las profundidades del mar en un único y ultimo viaje, se convertirá en fuego y transformara a su pasajero en cenizas, dejando atrás los deseos, los sueños y las posibilidades de despertar, consolidando por fin todas las visualizaciones que pude tener al cerrar los ojos.

Me califican de desesperado, impaciente, acelerado, quizás no han notado que hay muchas cosas por hacer, cerrar los ojos unas tantas veces, vivir unos cuantos sueños y conseguir tantas cosas al despertar, no se han dado cuenta que…

…La vida no se espera, se vive…



Julio César Rivas

martes, 19 de julio de 2011

Quiero Viajar Contigo


...Sabiendo que estas tan cerca, es imposible negar tu existencia. No me puedo rendir de algo que aún no he comenzado...

Viajo a mi cama y te encuentro allí, no se en que piensas, no se que quieres, intento indagar amenazado por un cuchillo que llevas en la cartera, si busco más de lo que debo.

Busco y encuentro, una mirada y un beso me hacen viajar aun mas lejos, me llevan a Oslo y me traen de vuelta, me recuerda que tanto estamos expuestos, en lo frágil que nos convertimos cuando nos flechan y que el universo es una eterna conspiración que pone a prueba nuestro corazón y nuestras decisiones.

Viajo a mi cama y no te veo, me haces falta, te siento lejos y casi me resigno a perderte, pero veo la montaña y se que estas cerca, se que la lluvia que cae frente a mi, es la misma que moja tu balcón, entonces me digo a mi mismo que rendirse ante la búsqueda de lo que quieres, es ir en contra de los planes del universo, y se, por que lo siento, que el universo anhela que tu y yo estemos juntos.

Viajo a Caracas, no he comido durante días y lo único que me acerca a ti es mi BlackBerry, me sorprendí con tu visita y esto abre un cúmulo de emociones difíciles de concertar, del sentirte perdida a tenerte tan cerca, eres posible, estas allí.

Viajo al pasado próximo, lleno de vacilaciones, desentendido de reglas en el amor, decepcionado quizás, viviendo el momento, pero alejandote a ti, cagando las posibilidades que el universo puso a disposición, arruinando las bases del sueño, siendo apresurado en tomar malas decisiones, atajos que no me llevaran a ninguna parte, te veo lejos, pero estas tan cerca.

Viajo y de nuevo estoy en mi cama, te veo y no quiero que desaparezcas, trato de expresarte en un abrazo el anhelo y el deseo de que todas las mañanas sean como esta, pero aún no te encuentro, la barrera que has puesto para tu protección no me muestra más de lo que quieres. Estas tan cerca, pero te siento lejos.

Elevo mi espíritu y puedo viajar sin restricciones, comprendo que no puedo predicar amor, si no me respeto a mi mismo y cuando en mis practica obvio resguardar la dignidad de quienes tengo cerca, revisó mis faltas y me de decido a repararlas, recupero las ganas y te siento cerca.

Viajo al futuro y estas aquí, recordamos el vino que tomamos en aquella plazoleta a las afueras de Madrid, reímos de la caída y posterior rodada cuando intentamos escalar el pico bolivar, comentamos sobre la noche que tuvimos que pasar en la comisaria por no esperar llegar a casa. Regreso y soy feliz, no por lo que he visto, si no por lo que vamos a vivir.

...Antes de poder caminar tuve que gatear, en la transición de las gateadas a los pasos, sufrí unas cuantas caídas, ya no solo camino, también puedo correr...

Quiero viajar de nuevo y encontrarte, descubrir que hay detrás de tus ojos y dibujarlo, sentirte cerca, tenerte cerca, verte cerca, el viaje sera largo y el destino desconocido, andaremos en tren, en barco y en avión, dormiremos a la orilla del delta y beberemos cocuy de penca, la travesía convertida en la herramienta de conquista de nuestros sueños.

...He comprado dos boletos uno para mí y el otro aguarda por ti, prepara tus maletas, Quiero viajar contigo...

Julio César Rivas

jueves, 30 de junio de 2011

Te Encontrare


…Puedo complementar tus palabras con el sonido de la sinfónica, tratar de indagar en el mar profundo que reflejan tus ojos y justo donde no pueda respirar más, morir, morir para no despertar jamás y así evitar, que si esto es parte de un sueño no me vea en la obligación de ser halado a la realidad…

He intentado conseguirte y en el viaje perdí mis zapatos, mi cartera, mi antiguo estilo de vida y hasta mi ángel de la guarda.

Doscientas noches, doscientas mujeres, doscientos cuerpos distintos, distinto el tono de voz y el color de la piel, distintas las manos y los dedos de los pies, distinto el olor que impregnaba mis predios, distinta la profundidad de los pensamientos, nadie comparable, nadie igualable.

Te levantas, te miras al espejo e inicia el recorrido, desde la borrachera del bar y el rapidito en el hotel, hasta la borrachera en la playa y unas cuantas insistencias vagas, que no logran a lo instantáneo y te enrumban al accidente, la insistencia se transforma en capricho, el capricho en honor, y el honor en Amor, y luego en hasta luego, un adiós doloroso, huecos en tu vida de meses de acostumbramiento, varios desvíos, pero nulo el encuentro.

Te levantas una vez más y el deseo es el mismo, te tengo que conseguir, recorro el país y desgraciadamente las variables aumentan al aplicar la regla: ``pueden ser todas hasta que se demuestre lo contrarío. ´´ Te veo, te conquisto, te tengo, te descubro e inicio otro desvió, sentirte a través de mis dedos mientras recorro cada parte de tu cuerpo, fotografió cada milímetro de tu anatomía para resguardarlo en copia oculta en baúl de mis recuerdos, te beso y así archivo tus sabores y luego de todo esto sin dejar de ver los detalles de tus pezones, logro hacer que tu y yo seamos uno solo, elevados hasta donde el techo lo permita, caída, se acabo el desvió, se volvieron mas pesadas las cadenas, pero debo continuar, debo seguir buscando.

Busco y encuentro, me enamoro y me golpeo, si sigo miento, creo que tenia que aclararme que buscaba, antes de iniciar esta búsqueda, creo que me debo buscar a mi mismo, perdón por hacernos daños, gracias por enseñarme a vivir.

…Puedo complementar mi búsqueda uniendo todos tus rostros y haciendo un cuadro, juntando todas las voces y hacer música, convirtiendo en sustancia todos tus olores y producir un perfume, describir en papel todas las sensaciones y hacer un libro, luego juntar todos estos elementos hasta tener un mapa, un mapa que me lleve a ti, un mapa que no tenga desvíos y que tampoco tenga fin…

Llegare a ti juntando todos tus nombres, hasta lograr escribir uno solo.

Julio César Rivas

lunes, 3 de enero de 2011

Soy Perro



En un mundo donde hombres se transforman en lobos, vampiros y centauros, que cuesta admitir que soy un perro.

No es la luna, ni tampoco el olor a sangre, simplemente es el comportamiento de las que por naturaleza despiertan nuestra virilidad, nuestra atracción y nuestras emociones.

Secuestran nuestra atención, emboban nuestros pensamientos y de repente nos vemos atascados en inmensas marañas, convirtiendonos en víctimas del amor.

Y es que en nuestra generación, a muchos nos toca la difícil decisión de llevarnos por la guía del comportamiento conservador, que les confieso lo grandes nos hace sentir, una cita, una caminata en la playa, una intensa mirada, un sueño a largo plazo, un buen rato apurruchados luego de hacerla tuya, la visita familiar, la formalidad en los eventos, las conversas de problemas, la confianza.
La segunda alternativa es la guía liberal, la canita al aire, besar sin conocer, despertar a su lado y pedir su nombre, la mejor amiga, compromiso nulo, el beso escondido, cero problemas, cero complicaciones, el sexo sin amor, el si te he visto no me acuerdo.

Yo soy perro, soy perro porque a pesar de ser caballero no puedo hacer papel de ciego.
Soy perro porque la honestidad se ha convertido en un valor que para muchos ya no es indispensable.
Soy perro porque no comparto lo mio, LO DEFIENDO.
Soy perro porque creo que ahora tienen mas valor que el humano.

El perro, un animal que puede morder, que puede correr, pero que es fiel cuando alguien SE LO GANA, por eso dicen que es el mejor amigo.Soy perro y no me importa que me tilden o que lo utilicen como descalificativo, soy perro porque no soy pendejo.

Pendejo el que se enamora y perdona una tras otra.
Pendejo el que permite que lo normal sea el engaño.
Pendejo el que se deja llevar en nombre del amor y su respeto no es correspondido.
Pendejo aquel que no le importa que los labios de su compañera ganen kilometraje en besos de terceros.
Pendejo aquel que por amor se convierte en cabron.

Soy perro porque no me gusta la competencia de la fidelidad fingida.
Soy perro porque como humano suelo ver las mentiras en los ojos.
Soy perro porque aunque tengo sentimientos, no me hago ilusiones que luego me destrosen.
Soy perro porque solo seré fiel, cuando alguien se lo gane.

Julio César Rivas